CRISIS EMPRESARIAL Y LABORAL

Lauritto, por Tres Arroyos, sugirió “una mesa entre Nación, Provincia y municipios”

El Intendente, José Eduardo Lauritto, advirtió que la política de Nación para casos como el de Granja Tres Arroyos es la de que se arreglen entre privados, pese a la problemática que genera para Concepción del Uruguay el cierre por plazo indeterminado y despidos que se produjeron.
17.08.2026 | 17:09
Concepción del Uruguay vive por estos meses una delicada situación, ante el cierre de una de sus principales fuentes de trabajo privado y dinamizadora de la economía local. La crisis en Granja Tres Arroyos, la firma de la familia De Grazia que lideró por años el mercado avícola nacional, derivó en la incertidumbre laboral de casi mil trabajadores de la planta La China, entre los cuales unos 250 ya recibieron sus telegramas de despido. Ello motivó la intervención del Gobierno provincial que dictó la conciliación obligatoria, mientras sostiene ayudas paliativas en alimentos y tarifas de luz.

El conflicto de la compañía le estalló a José Eduardo Lauritto en su tercera intendencia, en medio de un escenario heterogéneo para las empresas de la cadena avícola, que todavía se reacomodan luego del impacto de la gripe aviar, el cierre de exportaciones, la sobreoferta en el mercado interno y la fuerte suba de costos de producción. En este caso, el estado económico financiero de la compañía fue determinante y expuso una problemática aún mayor, que salió a la luz con la paralización de plantas, sueldos adeudados, pasivos crediticios, una cadena de pagos complicada y despidos.

A instancias de la visita que realizaron el martes pasado los referentes de la Unión Industrial de Entre Ríos (UIER) para una jornada institucional en la ciudad, el exvicegobernador de Entre Ríos expresó, en entrevista con DOS FLORINES, la necesidad de articular acciones entre los Estados frente a esta crisis empresarial, económica y social. Precisamente, Lauritto sugirió convocar “una mesa entre Nación, Provincia y los municipios”, atento a la situación de Granja Tres Arroyos y otras similares que se susciten con empresas que puedan quedar al borde de la quiebra.

“Un momento desafiante”
—¿Qué valor le da, en este contexto económico, a la visita a los industriales entrerrianos a Concepción del Uruguay? ¿Cuán necesario considera hoy fortalecer el vínculo entre el sector público y privado?

—Es renovar un desafío. En todos los tiempos es necesario unir lo público y lo privado, pero éste es un momento particular. Estamos ante un cambio de época. Para quienes ya no somos tan jóvenes, las renovaciones son todo un desafío. En primer lugar porque el error es cuando continuás siendo idéntico a vos mismo y lo que cambian son las personas, las circunstancias o los desarrollos. Le doy mucha importancia a que el municipio esté a la altura en cuanto a que, a través de su área de Producción, donde hay gente de generación intermedia y gente joven, se unan también a empresarios jóvenes.

—¿Cómo describiría este momento del país?

—Es un momento desafiante porque todos tenemos que ser conscientes de que Argentina, por algunas o muchas razones, está en un momento donde debe rediseñar objetivos, tanto en lo macro como microeconómico. 

—La crisis de Granja Tres Arroyo sacudió a Concepción del Uruguay. ¿Cómo están los municipios para contener este tipo de situaciones? 

—Granja Tres Arroyos era hasta hace dos años la empresa avícola número uno de la Argentina, con ocho plantas: una en Córdoba, cuatro en la provincia de Buenos Aires, una en Montevideo y dos en Concepción del Uruguay. En mayo de 2024, tenían 7.049 empleados en todo el país. Es una empresa que comenzó su primera faena en noviembre de 1985 con 87 empleados. La realidad es que hoy está en un proceso claramente de insolvencia que ha limitado su capacidad de producción y de pago. 

—¿Qué representa la firma para la ciudad?

—Concepción del Uruguay llegó a tener, de esos 7.049 empleados, 1.982 hace solo cinco años. Desde hace un año fueron 930 y hoy ninguno porque es una planta parada. De modo tal que a nosotros, naturalmente, que el mayor dador de trabajo privado de Concepción del Uruguay esté con un cierre temporario, nos ha afectado mucho. Y ha afectado nuestra economía y nos pone sobre aviso. Estamos con empresas generadoras de bienes o de servicios en un momento desafiante. Estamos en el estándar medio de Entre Ríos y en el estándar medio argentino. Pero no puedo ocultar que esto nos ha sacudido.

—Quiere decir que la incidencia en el empleo y la economía local, era determinante.

—Uno tiene hoy en Concepción del Uruguay los salarios del sector público, incluyendo educación. Pero el sector privado aquí son 4.400 comercios en una ciudad que tiene 86.000 habitantes, y no deja de ser una preocupación. En mi caso personal, en mi tercera intendencia, no puedo dejar de reconocer que nos preocupa mucho y que necesitamos articular diálogos entre el Estado nacional, provincial y municipal, más allá de los esfuerzos.

Articulación entre los Estados
—¿De qué modo cree que se debería articular, atento a que el color político es distinto entre los tres Estados? 

—Quiero ser práctico. Está claro que desde el Gobierno de la Nación hay un criterio de que las empresas han tenido sus posibilidades de realización y, si entran en crisis, habrá que entender que es el propio mercado el que va a darle solución a esos temas. Este es un criterio. No quiero generar la crítica por la crítica, pero a mí me parece que es necesaria una mesa entre la Nación, la provincia y los municipios. Está claro que hay periodos de sospecha antes de los concursos, antes de la quiebra, que bien ayudarían a un esquema preventivo. 

—Que se podría anticipar a través de esas mesas de diálogo…

—Sí. Y está claro que aquí ha habido naturalmente errores empresariales. El Estado no ha sido para nada una piedra, ni el Estado nacional, ni el Estado Provincial, ni el Estado municipal. Ahora bien, en otras crisis, como recuerdo las que tuvo Tres Arroyos siendo gobernador Jorge Busti, hubo salidas. No todas las crisis son iguales. Hay que ver la magnitud y la profundidad de cada crisis. Me gustaría, por supuesto, desde el Estado ser dinamizador. Para estas circunstancias siempre es bueno decir qué posibilidades de ayuda o de crédito tenés.

—¿Considera que la necesidad de financiamiento es una herramienta para sortear estas crisis?

—El financiamiento es una herramienta. Pero también es cierto que no puedo dejar de entender cuál es un poco el criterio que tiene el Gobierno de la Nación. Uno lo puede compartir, no lo puede compartir, pero lo que no puede es dejar de entender el momento. En el caso de Tres Arroyos, animamos a que ojalá la empresa salga adelante. Es una empresa de gente trabajadora, que nació vendiendo pollos en la calle. Hoy la magnitud de la crisis es importante y el sector avícola de Concepción del Uruguay se ha visto seriamente afectado. 

—¿Cómo considera que podría terminar esta situación?

—No veo en el corto plazo otra situación que el concurso de acreedores. Uno llega al concurso de acreedores porque no tiene capacidad de pago. Las empresas están paradas, y un concurso se soluciona con quitas, es decir, en vez de 10 te debo 5; o esperas, en vez de hoy te pago más adelante. Ahora, ¿cómo terminará esto? No sé qué capacidad tendrá la empresa para enfrentar la crisis.

 

Fuente: DOS FLORINES

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